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miércoles, 16 de octubre de 2013

La distancia no es velocidad por tiempo.


Y hablan de amor. De lo que se supone que es el amor. Llámese amor o llámese equis. Pero, ¿cómo saben lo que es? ¿cómo puede alguien saber lo que es si no ha escuchado las canciones que me hablan de ti? ¿cómo puede entender alguien lo que pasa por mi cabeza cuando pienso en los años que han pasado desde la última vez que estuvimos sentados en aquel parque?
Y hablan también de olvidar. De lo que viene, de lo que va. ¿Y cómo va a saber alguien lo que es olvidar si no te ha visto levantarte por la mañana?
¿Cómo va a saber alguien lo que es ir buscando otros besos? Viajera del mundo buscando algo mínimamente parecido a ti. Perdiéndose en formas de besar que me recuerden que algún día pasó. Haciéndome daño para recordarme que sigo viva. O quizá para recordarme que algún día lo estuve. Que lo estuvimos.
Y quien sabe si pasarán los años, si te encerraré en ese pequeño cofre que hay en mi memoria y tiraré la llave al mar, para nunca más a pensarte. Y quien sabe si algún día te veré por la calle, y tendré que remover cielo y tierra, dando con la forma de abrirte de nuevo. Quizá nos miremos a los ojos, buscando recuerdos, sentimientos perdidos. Buscando ser aquellos que fuimos. Quizá no seamos las mismas personas. Quizá de tanto olvidarte te acabe olvidando.
C.

lunes, 9 de septiembre de 2013


Llegó a casa y al entrar se quitó las ilusiones. De la misma forma que se quita uno la ropa antes de meterse en la cama y envolverse en un profundo sueño. Un sueño de esos que te hacen olvidar que vives tu vida. De esos que te levantas y no sabes muy bien donde estás, pero sabes perfectamente donde te gustaría estar.
Y mirándose al espejo pensó lo fácil que sería quitarse todos esos pájaros de la cabeza y seguir con su vida. Sin sueños imposibles. Sin ilusiones. Sin ambiciones, de esas inocentes y puras, como cuando le preguntas a un niño chico que quiere ser de mayor.
Tenía razón. Eso era lo fácil. Sonrió y se relamió.
Sabía que ella no estaba hecha para ir a lo fácil.

C.

"He sido un hombre afortunado en la vida: nada me fue fácil",  Sigmund Freud. 

domingo, 7 de julio de 2013

Entre el blanco y el negro, está el gris.


Y entonces te das cuenta. Que ni lo blanco es blanco ni lo negro es negro. Que el tiempo no se mide en horas, minutos y segundos. Que un instante puede ser eterno. Que una palabra puede tener más fuerza que todos los discursos del mundo. Que las miradas cambian personas. Que los corazones se ablandan a distancia. Que los nuncas se convierten en un “no sé”. Que en un “puede ser” hay escondido un “ojalá”. Que la gente no es de piedra. Que lo malo no es malo, simplemente es menos bueno. Y que la vida da vueltas. Que la vida gira. Y gira rápido. Que te mareas. Y que nunca sabes donde puedes acabar.
C.

lunes, 17 de junio de 2013

Y miraba y no encontraba.


Ella paró en seco. Miró a su alrededor, analizando cada detalle que podría apreciar. La acera, los pájaros, las rosas rojas a cada lado de la calle, los autobuses que pasaban rápidamente, como si a nadie en el mundo le importase qué estaba pasando.
Pero ella lo sabía, sabía que todo había cambiado. Sabía que cuando se escoge un camino se dejan otros muchos atrás. Y sabía que ya había escogido su camino. Que ya solo quedaba aceptarlo, seguirlo y conseguirlo.
Pero no era esa la cuestión. Porque la cuestión no es si podemos alcanzar o no aquello que nos proponemos. Lo que realmente importa, y lo que realmente le importó era el precio que tendría que pagar por ello.

domingo, 31 de marzo de 2013

Buscan algo, sin saber que ya está encontrado.


Y nacemos y nos dicen qué tenemos que hacer, cómo tenemos que actuar. Nos ponen películas Disney que nos enseñan que la princesa siempre acaba con el príncipe; que todo sale bien; y que acabarás durmiendo en el mismo palacio todos los días. Que irás bien vestida, que cuidarás lo que te rodea, y que viviréis felices y comeréis perdices.

Que hay que seguir un canon social, porque HAY un canon social.

Y así pasa la vida. La gente busca su camino. Seguir su propia linea, pero siempre sin apartarse demasiado de lo que dicta la sociedad. De lo que se supone que está bien, que es lo correcto y lo normal.

Y es entonces cuando miras a tu alrededor. En el autobús, en el tren, por la calle, en una discoteca. Y ves a la gente. Infeliz. Amargada. Buscando algo, sin saber qué. Buscando gustar, ajustarse, no desencajar. Buscando príncipes, princesas y palacios.

Y pasa la vida, y nadie sonríe. Solo tú, que sabes que no hay nada que seguir, a nadie a quién gustar a parte de a ti mismo. Ninguna expectativa es aceptable a parte de las que provienen de tu interior.

¿Qué es lo correcto y que lo incorrecto? A lo mejor es hora de darse cuenta de que lo bueno y lo malo en MI vida lo impongo yo.

"No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto" Albert Einstein

martes, 26 de febrero de 2013

Hacer las cosas bien.


Es curioso, últimamente he podido observar dos actitudes a mi alrededor. Como una división entre un bando y otro de personas. Unas apuestan por la lucha, otras por la salvación a través del abandono.

Vemos millones de veces, tanto en películas como en la vida real, la típica situación de una relación. Ante ésta también están aquellos que dicen que “cuando dos personas no están hechas la una para la otra, pues no lo están y punto”. Yo me pregunto, ¿no es precisamente el luchar por estar hecho para alguien lo que hace que lo estés?, ¿hay que dejarse llevar por aquellos que dicen que las cosas te las manda la vida, y si algo no funciona hay que abandonarlo y tirarlo a un lado?.

Personalmente me parece una actitud de lo más cobarde, de hecho si lo pensamos, es tan solo una manera de justificar la falta de lucha, de ganas; apoyarse en palabras vacías que dicen que hay pequeñas diferencias insalvables que te alejan de una persona. Y es que en eso la raza humana es especialista, en excusas, en decir que lo fácil es difícil. En ponernos piedras a nosotros mismos en el camino, e intentar por todos los medios complicar nuestras vidas para que tengan un mínimo de interés.

 
"Igual hemos roto el equilibrio ya, uno pesa más que el otro y es normal. Complicando lo que es fácil, disimulas lo insalvable."
Hacer las cosas bien. Ruidoblanco